¿Cuándo una sola landing page deja de ser suficiente?

Una landing puede funcionar muy bien cuando existe una intención principal. El problema aparece cuando distintos públicos, necesidades o formas de decidir empiezan a competir dentro de la misma ruta. La cantidad de servicios no determina cuántas páginas necesitas: lo importante es identificar cuántas decisiones diferentes debe resolver tu web.

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Arquitectura Digital

¿Cuándo una sola landing deja de ser suficiente?

Una landing puede funcionar muy bien cuando existe una intención principal. El problema aparece cuando distintos públicos, necesidades o formas de decidir empiezan a competir dentro de la misma ruta.

La cantidad de servicios no determina cuántas páginas necesita una web. Lo importante es identificar cuántas decisiones diferentes debe resolver.

¿Cuándo una landing deja de ser suficiente?

Una landing deja de ser suficiente cuando una sola secuencia ya no puede guiar con claridad a los diferentes públicos o necesidades que llegan a ella.

Las señales más claras aparecen cuando distintas personas necesitan explicaciones, evidencia, formularios, llamadas a la acción o procesos comerciales diferentes.

Por eso una empresa con cinco servicios puede funcionar correctamente con una sola ruta, mientras otra con solo dos servicios puede necesitar páginas independientes.

La diferencia está en cómo necesitan decidir sus clientes.

La arquitectura depende de las decisiones, no solamente de los servicios

Imagina una empresa que ofrece cinco servicios profesionales. Todos están dirigidos prácticamente al mismo tipo de cliente, requieren una conversación comercial similar y terminan en la misma acción:

solicitar una cotización.

Aunque existan cinco servicios, puede ser perfectamente posible explicarlos dentro de una estructura común.

Ahora piensa en otra empresa que solamente ofrece dos soluciones.

Una está dirigida a empresas y requiere revisar proyectos anteriores, capacidades técnicas y solicitar una propuesta.

La otra está dirigida a particulares, necesita explicar un proceso más sencillo y termina en una cita.

Solamente existen dos servicios.

Pero existen dos recorridos de decisión diferentes.

Ahí comienza a cambiar la arquitectura necesaria.

El número de servicios no determina el número de landings

Es fácil pensar la estructura de una web utilizando una regla como:

Un servicio = una página.

Pero las decisiones digitales rara vez funcionan de una manera tan mecánica.

Una página tiene sentido cuando ayuda a una persona a avanzar hacia una intención concreta.

Por eso, antes de preguntarnos cuántos servicios ofrece una empresa, conviene preguntar:

¿Cuántas decisiones distintas necesita resolver la web?

Dos servicios pueden compartir:

  • el mismo público;
  • una necesidad similar;
  • argumentos comerciales relacionados;
  • el mismo nivel de confianza requerido;
  • una misma forma de contacto;
  • un siguiente paso prácticamente idéntico.

En ese escenario, separarlos únicamente porque existen dos servicios podría generar una arquitectura innecesariamente fragmentada.

Pero también puede ocurrir que dos servicios necesiten:

  • públicos diferentes;
  • explicaciones diferentes;
  • distintos tipos de evidencia;
  • formularios distintos;
  • acciones diferentes;
  • procesos comerciales separados.

En ese caso, mantenerlos dentro de la misma ruta puede dificultar la comprensión.

La pregunta no es:

¿Cuántos servicios tenemos?

La pregunta es:

¿Cuántas intenciones distintas estamos intentando resolver?

Una landing funciona mejor cuando existe una decisión dominante

Una landing concentra la atención. Su principal ventaja es precisamente esa.

Existe una propuesta principal, una secuencia de información y una acción que queremos facilitar.

El recorrido puede entenderse así:

  1. Entender qué ofrecemos.
  2. Reconocer si aplica para su situación.
  3. Conocer beneficios y evidencia.
  4. Resolver dudas.
  5. Dar el siguiente paso.

Mientras esta secuencia funcione para la mayor parte del público, una sola ruta puede ser suficiente.

El problema comienza cuando intentamos insertar decisiones diferentes dentro de esa misma secuencia.

Entonces aparecen excepciones como:

  • esto aplica para empresas, pero no para particulares;
  • en este servicio necesitamos una cotización, pero en otro una cita;
  • esta evidencia importa para un público, pero no para otro;
  • un servicio puede mostrar precio y otro necesita valoración.

Poco a poco, la página deja de explicar una decisión con claridad y comienza a intentar acomodar muchas decisiones simultáneamente.

5 señales de que una sola landing puede estar intentando resolver demasiado

1. Necesitas explicar demasiadas excepciones

Una de las primeras señales aparece en el lenguaje.

La página empieza a llenarse de aclaraciones:

  • “Si buscas A…”
  • “En caso de necesitar B…”
  • “Para empresas…”
  • “Para particulares…”
  • “Si ya cuentas con…”
  • “Si todavía no tienes…”

Las excepciones no son necesariamente un problema.

Pero cuando prácticamente cada sección necesita explicar para quién aplica, puede indicar que estamos intentando mantener dentro de una sola narrativa a personas que necesitan recorridos diferentes.

Una buena arquitectura reduce la cantidad de instrucciones necesarias.

La persona debería reconocer con relativa facilidad:

esto es para mí, esto resuelve mi situación y este es mi siguiente paso.

2. No existe un CTA principal que funcione para todos

El CTA puede revelar problemas de arquitectura.

Supongamos que una empresa utiliza:

Solicitar cotización

pero una parte del público necesita:

  • Agendar una valoración.
  • Hablar con un asesor.
  • Comprar.

Podemos colocar varios botones.

El problema aparece cuando deja de existir una intención claramente dominante.

Una página puede contener más de un CTA, pero debe existir una jerarquía comprensible entre las acciones.

Cuando distintas audiencias necesitan realizar acciones principales diferentes, separar rutas empieza a tener sentido.

3. La evidencia necesaria cambia según el visitante

No todas las personas necesitan confiar de la misma manera.

Una firma de ingeniería puede trabajar con:

  • desarrolladores inmobiliarios;
  • constructoras;
  • empresas industriales;
  • propietarios particulares.

Una empresa industrial quizá quiera conocer:

  • proyectos similares;
  • certificaciones;
  • capacidades técnicas;
  • experiencia del equipo;
  • cumplimiento.

Un cliente particular podría necesitar principalmente:

  • entender el proceso;
  • conocer tiempos;
  • ver ejemplos;
  • saber cómo solicitar una valoración.

Intentar presentar toda la evidencia al mismo nivel puede producir una página extensa sin que necesariamente sea más útil.

Separar rutas puede permitir que cada persona reciba la información que realmente necesita para avanzar.

4. El formulario pide información que solo aplica a una parte del público

Los formularios también pueden revelar intenciones diferentes.

Imagina un despacho que atiende empresas y particulares.

Para una empresa podría ser útil preguntar:

  • nombre de la organización;
  • número de colaboradores;
  • tipo de proyecto;
  • alcance;
  • fecha estimada.

Para un particular esas preguntas podrían ser innecesarias.

Los campos dinámicos pueden resolver una parte del problema.

Pero cuando los procesos posteriores al formulario también son diferentes, probablemente ya no estamos hablando solamente de adaptar campos.

Estamos frente a dos rutas comerciales distintas.

5. Explicar una oferta interrumpe constantemente la explicación de otra

Existe una señal especialmente útil:

cuando para explicar correctamente una cosa tenemos que interrumpir otra.

Por ejemplo, una empresa ofrece consultoría estratégica y capacitación empresarial.

En una misma página:

  1. explica consultoría;
  2. introduce cursos;
  3. vuelve a consultoría para mostrar casos;
  4. explica modalidades de capacitación;
  5. termina con un formulario común.

El problema no está necesariamente en cada sección.

Está en la secuencia completa.

La persona debe distinguir constantemente qué información pertenece a aquello que le interesa.

Separar rutas puede mejorar algo más importante que la estética: la comprensión.

Ejemplos: cuándo compartir una ruta y cuándo separarla

Caso 1: cinco servicios y una sola ruta puede seguir funcionando

Pensemos en una firma de consultoría que ofrece:

  • estrategia;
  • procesos;
  • análisis financiero;
  • planeación;
  • acompañamiento directivo.

Todos los servicios están dirigidos principalmente a propietarios y directivos de empresas.

La mayoría de los prospectos llega con una situación particular, revisa la experiencia de la firma y finalmente solicita una conversación para determinar qué tipo de acompañamiento necesita.

Aquí existen cinco servicios.

Pero la intención puede seguir siendo prácticamente la misma:

Entender si la firma puede ayudarme y solicitar una conversación.

En este escenario, dividir automáticamente la web en cinco landings de conversión podría no ser necesario.

Caso 2: dos servicios pueden necesitar rutas independientes

Pensemos ahora en una empresa de arquitectura y construcción que trabaja con:

  • proyectos residenciales;
  • proyectos comerciales para empresas.

Solamente existen dos grandes líneas.

Sin embargo, las decisiones son diferentes.

El cliente residencial puede necesitar:

  • conocer el estilo de trabajo;
  • visualizar proyectos terminados;
  • entender las etapas;
  • conocer un rango inicial;
  • solicitar una reunión.

Una empresa puede necesitar:

  • experiencia por tipo de proyecto;
  • capacidades del equipo;
  • procesos;
  • cobertura;
  • documentación;
  • proyectos anteriores;
  • solicitar una propuesta.

Ambos públicos llegan a la misma organización.

Pero no necesitan recorrer exactamente la misma historia.

En este caso, separar las rutas puede permitir que cada una tenga su propia lógica sin construir dos sitios independientes.

Caso 3: el mismo servicio puede necesitar dos rutas

No siempre necesitamos servicios diferentes para justificar rutas diferentes.

Una empresa podría ofrecer exactamente el mismo servicio a:

  • clientes nuevos;
  • clientes que ya conocen la solución y están comparando proveedores.

El primero necesita educación.

El segundo necesita evidencia.

Uno pregunta:

¿Cómo funciona esto?

El otro:

¿Por qué debería hacerlo con ustedes?

La oferta es la misma.

La intención inmediata no.

Esto demuestra por qué organizar una web únicamente alrededor del catálogo de servicios puede quedarse corto.

La arquitectura también debe considerar el contexto desde el que las personas toman decisiones.

Entonces, ¿cuándo conviene crear otra ruta?

No existe una cantidad universal.

No son tres servicios.

Ni cinco.

Ni diez.

Conviene evaluar una nueva ruta cuando existe suficiente diferencia entre:

  • lo que la persona necesita entender;
  • la evidencia que necesita consultar;
  • las objeciones que debemos resolver;
  • la información que necesitamos recopilar;
  • la acción que esperamos que realice.

Podemos resumirlo con una pregunta:

¿Podemos guiar a estas personas hacia su decisión utilizando prácticamente el mismo recorrido?

Si la respuesta es sí, probablemente todavía podemos compartir estructura.

Si constantemente necesitamos bifurcar la conversación, empieza a tener sentido separar.

De una landing a un sistema de rutas

Separar una ruta no significa reconstruir todo el sitio.

Una arquitectura puede evolucionar progresivamente.

Etapa 1 — Una intención

Existe una oferta principal y una acción dominante.

Una landing puede organizar:

  1. contexto;
  2. propuesta;
  3. evidencia;
  4. decisión;
  5. acción.

Etapa 2 — Aparece una segunda intención

Una parte del público necesita un recorrido diferente.

Podemos mantener una estructura principal y crear una ruta específica.

Por ejemplo:

  • Home / entrada principal;
  • Servicio para empresas;
  • Servicio para particulares.

Cada ruta puede tener su propia:

  • explicación;
  • evidencia;
  • CTA;
  • medición.

Etapa 3 — Existen varias rutas

Después pueden aparecer:

  • diferentes servicios;
  • campañas;
  • públicos;
  • zonas;
  • diagnósticos;
  • recursos;
  • solicitudes comerciales.

En este punto ya no conviene pensar solamente en agregar otra página.

Conviene diseñar cómo se relacionan esas rutas.

La arquitectura necesita responder:

  • ¿Cuál es la entrada?
  • ¿Dónde debe llegar cada persona?
  • ¿Qué páginas deben conectarse?
  • ¿Cuál es la acción principal de cada una?
  • ¿Qué ocurre después?
  • ¿Qué necesita administrar el equipo?
  • ¿Qué necesitamos medir?

Aquí empieza a aparecer algo más amplio:

un sistema de rutas.

El riesgo de agregar páginas sin revisar la arquitectura

Cuando detectamos que una landing está saturada, la reacción inmediata puede ser:

Hagamos más páginas.

Pero aumentar la cantidad de URLs no garantiza mayor claridad.

También puede producir:

  • navegación innecesariamente extensa;
  • contenidos repetidos;
  • landings que compiten entre ellas;
  • llamadas a la acción contradictorias;
  • páginas que no sabemos cómo conectar;
  • información difícil de mantener;
  • medición fragmentada.

Por eso, antes de crear otra landing conviene definir qué intención va a resolver.

Una página nueva debería existir porque cumple una función dentro del recorrido.

No únicamente porque existe contenido suficiente para llenarla.

Separar rutas también puede mejorar la medición

Cuando diferentes intenciones están concentradas dentro de una misma página, interpretar lo que ocurre puede ser más difícil.

Supongamos que tenemos dos servicios.

Recibimos cien visitas y cuatro contactos.

Sabemos que la página generó cuatro oportunidades.

Pero quizá no sabemos con suficiente claridad:

  • qué servicio atrajo más interés;
  • qué ruta funcionó mejor;
  • qué CTA produjo el contacto;
  • qué público llegó;
  • dónde abandonaron quienes no avanzaron.

Separar determinadas intenciones permite medir cada recorrido con mayor precisión.

La arquitectura deja entonces de ser únicamente una decisión de contenido.

También se convierte en una estructura para aprender qué está ocurriendo.

No todas las diferencias necesitan una página independiente

También es importante evitar el extremo contrario.

No necesitamos crear una landing diferente para cada pequeña variación.

A veces basta con:

  • una sección específica;
  • un selector;
  • contenido condicional;
  • una sección de preguntas frecuentes;
  • una comparación;
  • un formulario adaptativo;
  • una navegación interna bien diseñada.

Separar rutas tiene sentido cuando mejora de manera significativa la comprensión o la operación.

La arquitectura adecuada no busca producir la mayor cantidad posible de páginas.

Busca utilizar la menor complejidad necesaria para sostener decisiones claras.

La pregunta que conviene hacer antes de crear la siguiente landing

Cuando una página empieza a sentirse saturada, puede ser tentador pensar que necesita:

  • más diseño;
  • más contenido;
  • más botones;
  • más explicaciones.

A veces el problema está en otro lugar.

Quizá estamos pidiendo que una sola ruta haga demasiado trabajo.

Por eso conviene revisar:

  • ¿Quién llega aquí?
  • ¿Qué intenta resolver?
  • ¿Qué necesita entender antes de avanzar?
  • ¿Qué evidencia necesita?
  • ¿Cuál debería ser su siguiente paso?

Si las respuestas cambian considerablemente dependiendo de la persona, probablemente existen varias intenciones escondidas dentro de la misma página.

Ese es el momento en el que la conversación deja de ser solamente:

¿Necesitamos otra landing?

y comienza a convertirse en:

¿Cómo debería estar organizada nuestra arquitectura?

Preguntas frecuentes sobre landings y arquitectura web

¿Cuándo una landing deja de ser suficiente?

Cuando diferentes públicos o necesidades requieren recorridos, evidencia, formularios, CTAs o procesos comerciales suficientemente diferentes como para que una sola secuencia deje de ser clara.

¿Cada servicio necesita una página diferente?

No. Varios servicios pueden compartir una misma ruta si están dirigidos a públicos similares, utilizan argumentos relacionados y terminan en una acción prácticamente idéntica.

¿Cuándo conviene separar dos servicios en rutas independientes?

Cuando cambian de forma importante el público, la evidencia necesaria, las objeciones, la información que debe recopilarse o la acción principal esperada.

¿Crear más páginas siempre mejora una web?

No. Agregar páginas sin una intención clara puede fragmentar la navegación, duplicar contenido y dificultar la administración y la medición.

¿Una empresa con muchos servicios puede utilizar una sola landing?

Sí. Si los servicios comparten público, lógica comercial, evidencia y siguiente paso, una estructura concentrada puede seguir siendo suficiente.

¿Dos servicios pueden necesitar dos rutas distintas?

Sí. Incluso con pocos servicios pueden existir recorridos de decisión completamente diferentes. La profundidad de la arquitectura depende de esas diferencias, no del número de servicios.

Conclusión: la arquitectura debe seguir la forma en que las personas deciden

Una landing puede seguir siendo una excelente solución cuando existe una intención dominante.

Varias rutas pueden ser mejores cuando diferentes personas necesitan tomar decisiones diferentes.

Y cuando esas rutas comienzan a multiplicarse, lo importante ya no es seguir agregando páginas de forma aislada.

Lo importante es construir una estructura que permita:

  • conectarlas con claridad;
  • administrarlas;
  • mantener una intención por ruta;
  • captar información adecuada;
  • medir su funcionamiento;
  • permitir crecimiento posterior.

Si no sabes si tu web está mezclando demasiadas intenciones, conviene revisar su arquitectura antes de agregar más páginas.

Publicado en Arquitectura Digital por Magdala.